Crafting with cat hair.

Adoro Amazon. Siempre encuentro cosas interesantes ahí, pero, muy de vez en cuando, te sugieren artículos que te dejan ojiplática. Esto fue lo que me recomendaron ayer:

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M-i-e-d-i-t-o. Vamos a ver…. ¿en serio? ¡El pelo de gato se tira! ¡Se tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiira! No se hacen peluchitos con él. De verdad, las marionetas de dedo con fieltro quedan muy bien; no hace falta llegar a esto. El animal del que se aprovecha todo es el cerdo, no el gato (no lo olvidemos).

Si miráis aquí y pincháis donde pone Look inside, podréis ver parte del contenido del libro. Y, por lo que estoy viendo en interné (sí, interné, como lo pronuncian las abuelas) Kaori Tsutaya, autora japonesa que está más aburrida que un partido de ajedrez por la radio, propone múltiples aplicaciones para el pelo gatuno (apliques en monederos, bufandas, cuadros…)

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Adoro a los gatos, pero esto me parece excesivo. No es que sea algo malo, puesto que a los cuadrúpedos en cuestión les va a dar igual  lo que hagas con su pelo, pero que una persona esté ganando dinero por hacer esto… Y lo más grave es ¡que la gente compra el libro!

Y yo que me creía guay porque hace poco hice un curso de furoshiki e iba de exótica de la vida… Ay, señor Burns, ¡cuánta razón tiene usted!

Cuatro amigos.

cuatro-amigosJolín, que difícil va ser criticar al David Trueba ahora que ha ganado un Goya… No he visto “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, pero apuesto que se le da mejor hacer guiones y dirigir películas que su faceta como novelista. ¿Quién sabe? Igual algún día leo “Saber perder” y me tengo que retractar públicamente de todo lo aquí escrito. Ojalá.

Mientras, paso a comentaros el libro que nos atañe en este momento. He de decir que tras leer “Abierto toda la noche”, ha mejorado bastante mi valoración inicial de este manuscrito de 259 páginas.

Grosso modo, la trama de esta novela comienza con un viaje estival de cuatro veinteañeros sin un destino pactado y con la pretensión de que sea inolvidable. Como no podía ser de otra manera, las ilusiones del grupo se ven truncadas por personas y caprichos del destino, tales como una femme fatale venida a menos, encuentros sórdidos en un puticlú (la calidad del mismo me obliga a escribirlo de una manera tan soez), fiestas de pueblo que acaban a puñetazos y fallos en la furgoneta de segunda mano en la que se desplazan que les llevara a conocer a una estrafalaria septuagenaria con más ganas de sexo que los propios protagonistas. Y sí, amigos, la anciana acaba satisfecha carnalmente con el protagonista de la historia. Gracias a Solo, acabarán en la boda de su ex-novia, en el otro punto de la geografía española, lo que dará lugar a un final que podría ser de lo más lacrimógeno, si no fuera porque el chaval está, como bien decía mi padre, “bajo en hierro” (es decir, con la imperiosa necesidad de que alguien le pegue con una llave inglesa en todos los dientes, a ver si espabila un poco la criatura).

Voy a presentaros, de manera breve, a los componentes de este grupete:

–   Solo: Es el protagonista y narra la historia. Es el mítico rebelde sin causa, con un espíritu gris y atormentado, acomplejado por unos padres con proyecciones profesionales brillantes y obsesionado con Bárbara, su ex-novia. Es el clásico tipo melancólico, adicto al drama y un punto destructivo, tanto física como moralmente hablando. No sabe lo que quiere y es incapaz de ser feliz.

–   Blas: Es el amigo gordito de la pandilla. No es muy agraciado y también vive algo traumatizado por la educación militar que recibió toda la vida de manos de su padre y, al no querer continuar con el legado familiar, se ha visto desplazado dentro de su propia familia. Es optimista y amable, pero no tiene fuerza de voluntad ni demasiada personalidad. Echa la culpa de todos sus males a su sobrepeso. Tiene un encontronazo con sus amigos cuando éstos contratan los servicios de una prostituta en el citado puticlú (de verdad, era muy cutre ese lugar), dado que su hermana, huyendo de la tiranía paterna, acabó inmersa en la prostitución y muriendo en la calle. Blas se empeña en demostrar a las mujeres que es un príncipe que las puede rescatar y lo único que recibe a cambios son desplantes y rechazo. Aunque he de decir la verdad y, tras esa fachada de hombre bueno y cariñoso, se encuentra un estratega con las hormonas disparadas y un objetivo dictado desde su bragueta.

–   Raúl: Recientemente casado y padre de gemelos, se pasa el viaje pegado al móvil esperando la llamada de su mujer. En poco tiempo su vida ha cambiado de manera radical: el embarazo de Elena, la boda, trabajar como contable para su suegro… Vive alienado y necesita esta escapada con sus amigos para evadirse, lo que resulta prácticamente imposible, ya que su esposa no confía en él (y hace bien, es un putero) y no le perdona que la haya dejado sola en el pueblo con los bebés. Raúl no tiene ningún pudor al reconocer sus inclinaciones sexuales: adora el sadomasoquismo.

–   Claudio: El guaperas que vuelve locas a las chicas. Gamberro y chulito, coquetea con las drogas y no escatima en la ingesta de alcohol. Tiene tanta facilidad para meterse en líos como para sacar a sus amigos de ellos. Tiene un miedo absoluto a enamorarse y trata a las mujeres como meros objetos de deseo esporádico. Trabaja como repartidor y tiene un anciano perro llamado Sánchez, al que dejan con el padre de Blas durante el viaje y éste lo mata tras una tabla intensa de ejercicios militares. ¿Un final trágico? Sí, ya que el animal bípedo que acabó con su vida, para deshacerse de él, lo tira por una alcantarilla.

–   Bárbara: Ex-novia de Solo al que invita a su boda en Galicia. En el fondo, no ha olvidado al que fuera su pareja y, hasta el final, da la sensación que ha pasado página y se casa con Carlos por amor y ante el planteamiento de una vida plena y una realización personal y profesional auténticas. Luego se descubre que está embarazada y no es todo oro lo que reluce.

En definitiva, es un relato en el que nadie consigue lo que desea y tienen vidas vacías. Se repiten fórmulas empleadas en “Abierto toda la noche”: sexo desmesurado y poco convencional, personajes indisciplinados que van dando tumbos por la vida, prostitución, adulterio… Lo que salva a este libro son los golpes de humor y la gracia con la que está escrito. Muestra los problemas de índole moral de los chicos de una manera sutil, sin que resulte un evidente e insufrible manual de psicología reciclado.

Por tanto, le doy un aprobado, otorgándole a Cuatro amigos 2’5 de los 5 posibles terronillos:

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Abierto toda la noche.

abierto-toda-la-nocheHace un rato terminé de leer la que fuera la primera novela de David Trueba y he de decir que no me ha gustado nada. Fue un obsequio navideño y espero que la persona que me lo regaló no se sienta ofendida por lo que voy a poner a continuación (aunque no debería, dado que no ha sido ella la que ha escrito el libro).

Justo antes de leer éste, leí otro del mismo autor, titulado Cuatro amigos. Iba a hacer una crónica conjunta, pero soy de ese tipo de personas que prefiere abordar los problemas de uno en uno.

La historia que se relata en Abierto toda la noche es sobre la vida y milagros de la familia Belitre, compuesta por los abuelos paternos y un matrimonio con seis retoños.

A continuación, haré un breve resumen de los personajes y, por ende, de sus tribulaciones:

–   Felisín: Hijo mayor, 28 años, pseudo-crítico de cine. En una breve estancia en Francia, se enamora de una chica con la que se casa tras estar tres días copulando sin descanso en un hotel. La lleva a España, se instalan en la casa familiar concurridísima y tras unas cuantas desavenencias con su familia política y ver que su no tan flamante marido no tiene ni para pipas, le abandona con una nota. El chico, que no es muy espabilado, se manda a si mismo cartas firmadas por su querida Nicole que lee en casa delante de toda la familia para fingir naturalidad.

–   Basilio: Muchacho de 22 años más feo que pegar a un padre y con acné histérico que campa a sus anchas por su cara y espalda, convirtiéndole en el monstruo del pueblo. Inicia una terapia con un prestigioso psicólogo, consistente en que los padres le paguen una prostituta (que el profesional de la mente humana contrata y que no es otra que su propia hermana), sin que el chaval sea consciente de ello. Y no vale hacerlo de cualquier manera: la chica tiene que fingir que están saliendo y, a la hora de intimar, tiene que seguir las instrucciones que le ha escrito su hermano (que si hacerlo delante del espejo, que si oblígale a ponerse una máscara de payaso…)

–   Nacho: Ligón de 20 años que destroza sistemáticamente los corazones y autoestimas de las mujeres con las que está. Una de sus últimas conquistas es una cuarentona traumatizada por un ex-marido violento y una serie de novios trastornados y con inclinaciones sexuales extremadamente perversas (te ato y te cago la cara, te obligo a beber mi orina, lindezas de ese estilo). Cuando por fin parece que el chico se enamora y va a iniciar una relación sentimental con una chica aparentemente correcta, su amante desquiciada le pega tres tiros y lo mata en brazos de la que nunca será su novia. Aunque bueno, de esta pájara ya os hablaré luego…

–   Gaspar: Con sus 14 añitos y su rol de nieto predilecto, comienza el verano queriendo ser escritor, con muchos proyectos en mente y el corazón ocupado por su primer amor. Todo es muy bucólico y pastoril, hasta que se enamora de la misma chica que su hermano (y su padre y su abuelo) y las hormonas le juegan malas pasadas. La prostituta de Basilio le meterá en algún que otro lío y le arrebatará su virginidad, enturbiando su espíritu y truncando su adolescencia.

–   Matías: Éste es el más chungo de la familia, pero con diferencia. Tiene 12 años y el síndrome de Latimer, que consiste en creerse que es otra persona (en este caso, su padre) y se dedica a dar órdenes y capones a sus hermanos, hacer las tareas de bricolaje doméstico, tener relaciones sexuales con su madre a escasos metros de su progenitor… Tras la muerte de Nacho, asumirá su personalidad (para alivio de sus padres).

–   Lucas: El benjamín de los Belitre, a sus 9 años, es un niño que desafía y desquicia al más pausado. Habla por los codos y es un manipulador de primera categoría. El psicólogo familiar (sí, el de la hermana puta) zanja la conducta disruptiva de Lucas con un bozal rematado con un candado en la cabeza que lleva durante todo el verano. Le apasionan los peces, al punto que los sobrealimenta con foie gras.

–   Félix: Padre de todos estos elementos y con la crisis de los 50 llamando a su puerta. Al verse desplazado en su rol de marido por su propio hijo (que hasta unas semanas atrás estaba interno en un psiquiátrico), tiene una aventura con la pájara de la que os hablaba antes y que os terminaré de hablar después. Intenta abandonar a su familia con su jovencísima amante y, como ésta le da calabazas y él no tiene sangre en las venas, vuelve humillado a casa y termina convenciendo a su mujer para volver a ingresar a Matías y recuperar su matrimonio.

–   Paula: Mujer, madre… e idiota. Su sumisión es alarmante y es sumamente consentidora con sus hijos. No tiene ningún tipo de autoridad frente a ellos y gran parte de los desastres hogareños se podrían solventar su hubiera más comunicación entre ella y su marido y repartiera más disciplina, estableciera límites. Me pareció increíble que Trueba, en todo el libro, no se dignara a referirse a ella por su nombre; siempre era “la esposa”, “la madre”, “su nuera”…

–   Alma: La abuela del clan, postrada en una cama por voluntad propia y con un sentido del humor ácido y audaz. Le sigue escribiendo cartas a su amiga Ernestina, recientemente fallecida. Se pasa el día rememorando viejos tiempos, recomendándole libros a Gaspar y metiéndose con su marido, al que insulta sin compasión por cualquier motivo, especialmente cuando él le esconde sus pipas y el tabaco.

–   Abelardo: Abuelo ultra-católico y enemigo declarado del tabaquismo. Vándalo y amigo de Paul y John, dos testigos de Jehová que un día llamaron a la puerta de su casa para adoctrinarlo y, tras un par de bastonazos por osar llevarle la contraria, se hacen inseparables. Poeta confeso, se dedica a perfeccionar el soneto que recitará en el funeral de su esposa. Es el único personaje del libro que merece la pena. Y, ¿a quién le dedicará un poema erótico después verle los pechos (tras previa petición)? ¡Sí! ¡La pájara!

–   Sara: Por fin me digno a hablar de ella. Esta pájara (me encanta llamarla así) es una chica de veintipocos años que asiste en casa de los abuelos Belitre y que pondrá a todo el sector masculino en jaque. Amante de Félix, musa de Abelardo, enamorada de Nacho y sorteando las babas de amor de Basilio y Gaspar; esa es su carta de presentación. Antes de irrumpir en este hogar madrileño, se dedicaba a tener relaciones sentimentales con enfermos terminales, ¿por qué? Porque hay gente a la que le gusta sufrir y la niña es una de ellas.

En resumidas cuentas, David Trueba hace un relato de una familia española al uso, con sus desavenencias, secretos y confidencias, pero como eso ya está muy visto y, en el fondo, no interesa a nadie, quiso aderezarlo con proporciones desmesuradas de sexo bizarro, lo que provoca que el guiso literario sea de difícil deglución y una pesada digestión. No soy ninguna puritana: una dosis de sexo puede atraer al lector, pero aquí escatima en calidad y se excede en cantidad. No se hace demasiado denso gracias a la brevedad del libro (236 páginas) y tampoco sería justo decir que el autor escriba mal, aunque esperaba un final que pudiera enmendar las carencias de la trama. Lo que obtuve fue una muerte violenta y precipitada, algo que no esperaba, pero que tampoco venía mucho a cuento. Reconozco que es la primera novela de este hombre y noto una mejoría en Cuatro amigo, ya que está escrito con más humor y soltura. Y me da un poco de reparo ser tan dura con él, que ha recibido el Premio Nacional de la Crítica por su novela Saber perder. ¡Joder, que el tío tiene cuatro Goyas! Eso sí, por guionista.

En mi humilde opinión, Abierto toda la noche se merece 1´5 de los 5 posibles terronillos.

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Las tribulaciones de Wilt.

Segunda parte de una saga de cinco libros, Las tribulaciones de Wilt es imprescindible para aquel lector que quiera pasárselo bien. He de decir que no es tan bueno como el primero (Wilt), pero aún así es altamente recomendable.

Para poneros un poco en situación, os cito el texto de la contraportada de Wilt:

La más famosa novela de Tom Sharpe, en la que el autor no deja títere con cabeza. El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor de un Politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación transcendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Wilt, que se siente impotente respecto a su empleo, no vacila en entregarse a fantasías cada vez más asesinas y concretas acerca de su mujer, con la colaboración de una espectacular muñeca hinchable. A partir de la inopinada desaparición de Eva, Wilt se encuentra encartado como principal sospechoso de la presunta muerte de su esposa, y se pone en marcha una desopilante investigación policíaca…

WiltSí, amigos. Un hilarante desaguisado made in United Kingdom (como a mi me gusta). Lo más cómico de todo es que Wilt se mete en todos los líos yendo con la verdad por delante… ¡y sin que nadie le crea! Aunque no me extraña, porque el surrealismo está demasiado arraigado a la vida de este hombre. Eva tampoco es que facilite las cosas. Y Sally… Oh, Sally! Es el mal personificado. Hacía tiempo que no me topaba con alguien tan sumamente trastornado. Todo ello se traduce en un compendio de risas que te dejará marca y te arrastrará, de manera irrevocable, a que sigas leyendo el resto de la saga. Para aquellos que estén interesados en leer Wilt, les animo encarecidamente a que lo hagan. En 252 páginas lo vais a pasar en grande y siempre será un libro que recordareis con mucho cariño.

Así que, ese público con tan buen propósito debe bajarse en esta parada, ya que paso a comentar Las tribulaciones de Wilt y se van a desvelar algún que otro secreto.

ZONA SPOILER.

Retomo las riendas del libro que nos ocupa y plasmo el resumen ofrecido por la propia editorial  Anagrama:

Una de las más brillantes e irreverentes farsas del autor, una sátira orgiástica donde el horror arranca carcajadas y en la que nadie se salva del ridículo, ya sea de izquierdas o de derechas, ecologista o partida­rio de la energía atómica, esposo fiel o donjuán irredento: ¡temblad, temblad, malditos! En esta novela, Wilt vive con su mujer, la inefable Eva, entregada a sus sucesivas pasiones alternativas, medicinales, nutritivas, religiosas, etc., y con sus temibles cuatrillizas… El sufrido Wilt alarga sus jornadas en el Politécnico para huir del tumultuoso gineceo que le espera en casa. Hasta que un día Eva alquila una habitación en la planta alta a una estudiante alemana de sólidos encantos, y Wilt comienza a pade­cer los tormentos del amor imposible y la lujuria frustrada. Que, por cierto, no son nada comparados con los sufrimientos que le esperan cuando descubra que la guapa alemana es una despiadada terrorista internacional y reaparezca en su vida el temible inspector Flint…

Insisto que es un poco más flojo que su antecesor, pero sigue siendo estupendo. Eché de menos que no implicará con mayor profundidad al inspector Flint, con el que tanto me reía en Wilt. Verle al límite y estallar por todas las ocurrencias del protagonista es un auténtico placer (sí, me gusta jactarme de las desgracias ajenas, ¿qué pasa?) 😀

Lo que no me acabó de convencer fue el papel de la terrorista alemana. Se dejó amedrentar enseguida y creí que iba a ofrecer más resistencia, poner a Wilt contra las cuerdas, presionarlo y obligarlo a estallar, con sus locas consecuencias a nuestra disposición. Aunque, si me paro a pensarlo fríamente, si estuviera en su situación y tuviera que aguantar a semejante chiflado, igual hubiera optado por la prudencia también.

las tribulac¿Lo mejor? Los personajes secundarios: esas cuatrillizas folloneras, la señora de Frackas bebida y delirante, ancianos que salen de detrás de los arbustos dispuestos a pegarte un bastonazo, los Braintree y, por supuesto, el doctor Board, cuya ironía y humor ácido hace que le valore como el mejor de todo el Politécnico.

También me gusta mucho que Wilt haya tirado a la basura eso que llaman ser políticamente correcto. En el libro anterior se mostraba más callado, inmerso en sus cavilaciones y fantasías ocultas; en esta ocasión, deja a un lado los convencionalismos y se expresa sin ningún tipo de pudor ante quien sea. Se ve una evolución en el personaje, sin perder su extravagante esencia.

Ahora que lo pienso, me intriga que no se haya vuelto a mencionar al perro de Wilt… ¿Moriría de viejo? ¿A manos de las cuatrillizas? ¿Perecería infartado, dadas las vivencias experimentadas en aquella casa? Un misterio, señores…

En serio, os tenéis que subir al tren, ese que hace paradas en la Avenida Parkview y Willington Road.

Creo que Las tribulaciones de Wilt se merecen 4 de los 5 posibles terronillos.

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Wengenn in Wonderland.

Wengenn In Wonderland (10)Estás aburrido y tienes un bebé, ¿qué puedes hacer? A mi se me hubieran ocurrido muchas cosas, pero ninguna tan original y bonita como esta. Os presento el proyecto fotográfico Wengenn in Wonderland. Sioin Queenie Liao, madre de la criatura retratada y aficionada a la fotografía, decidió un buen día recrear escenas de cuentos infantiles y momentos divertidos con su pequeño de tres meses como protagonista e inmortalizarlas.

No se cuánta actividad habrá en los sueños de este pequeñín, pero con todo este despliegue de medios, no me extrañaría que se levantara agotado.

Aquí os dejo algunas de las 100 fotografías que ha sacado esta madre tan creativa.  Wengenn In Wonderland (2) Wengenn In Wonderland (3) Wengenn In Wonderland (4) Wengenn In Wonderland (5) Wengenn In Wonderland (6) Wengenn In Wonderland (8) Wengenn In Wonderland (9) Wengenn In Wonderland (11) Wengenn In Wonderland (12)Wengenn In Wonderlandwengenn-in-wonderland-by-queenie-liao-5-1382702509-view-1Precioso, ¿verdad?.