Cuatro amigos.

cuatro-amigosJolín, que difícil va ser criticar al David Trueba ahora que ha ganado un Goya… No he visto “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, pero apuesto que se le da mejor hacer guiones y dirigir películas que su faceta como novelista. ¿Quién sabe? Igual algún día leo “Saber perder” y me tengo que retractar públicamente de todo lo aquí escrito. Ojalá.

Mientras, paso a comentaros el libro que nos atañe en este momento. He de decir que tras leer “Abierto toda la noche”, ha mejorado bastante mi valoración inicial de este manuscrito de 259 páginas.

Grosso modo, la trama de esta novela comienza con un viaje estival de cuatro veinteañeros sin un destino pactado y con la pretensión de que sea inolvidable. Como no podía ser de otra manera, las ilusiones del grupo se ven truncadas por personas y caprichos del destino, tales como una femme fatale venida a menos, encuentros sórdidos en un puticlú (la calidad del mismo me obliga a escribirlo de una manera tan soez), fiestas de pueblo que acaban a puñetazos y fallos en la furgoneta de segunda mano en la que se desplazan que les llevara a conocer a una estrafalaria septuagenaria con más ganas de sexo que los propios protagonistas. Y sí, amigos, la anciana acaba satisfecha carnalmente con el protagonista de la historia. Gracias a Solo, acabarán en la boda de su ex-novia, en el otro punto de la geografía española, lo que dará lugar a un final que podría ser de lo más lacrimógeno, si no fuera porque el chaval está, como bien decía mi padre, “bajo en hierro” (es decir, con la imperiosa necesidad de que alguien le pegue con una llave inglesa en todos los dientes, a ver si espabila un poco la criatura).

Voy a presentaros, de manera breve, a los componentes de este grupete:

–   Solo: Es el protagonista y narra la historia. Es el mítico rebelde sin causa, con un espíritu gris y atormentado, acomplejado por unos padres con proyecciones profesionales brillantes y obsesionado con Bárbara, su ex-novia. Es el clásico tipo melancólico, adicto al drama y un punto destructivo, tanto física como moralmente hablando. No sabe lo que quiere y es incapaz de ser feliz.

–   Blas: Es el amigo gordito de la pandilla. No es muy agraciado y también vive algo traumatizado por la educación militar que recibió toda la vida de manos de su padre y, al no querer continuar con el legado familiar, se ha visto desplazado dentro de su propia familia. Es optimista y amable, pero no tiene fuerza de voluntad ni demasiada personalidad. Echa la culpa de todos sus males a su sobrepeso. Tiene un encontronazo con sus amigos cuando éstos contratan los servicios de una prostituta en el citado puticlú (de verdad, era muy cutre ese lugar), dado que su hermana, huyendo de la tiranía paterna, acabó inmersa en la prostitución y muriendo en la calle. Blas se empeña en demostrar a las mujeres que es un príncipe que las puede rescatar y lo único que recibe a cambios son desplantes y rechazo. Aunque he de decir la verdad y, tras esa fachada de hombre bueno y cariñoso, se encuentra un estratega con las hormonas disparadas y un objetivo dictado desde su bragueta.

–   Raúl: Recientemente casado y padre de gemelos, se pasa el viaje pegado al móvil esperando la llamada de su mujer. En poco tiempo su vida ha cambiado de manera radical: el embarazo de Elena, la boda, trabajar como contable para su suegro… Vive alienado y necesita esta escapada con sus amigos para evadirse, lo que resulta prácticamente imposible, ya que su esposa no confía en él (y hace bien, es un putero) y no le perdona que la haya dejado sola en el pueblo con los bebés. Raúl no tiene ningún pudor al reconocer sus inclinaciones sexuales: adora el sadomasoquismo.

–   Claudio: El guaperas que vuelve locas a las chicas. Gamberro y chulito, coquetea con las drogas y no escatima en la ingesta de alcohol. Tiene tanta facilidad para meterse en líos como para sacar a sus amigos de ellos. Tiene un miedo absoluto a enamorarse y trata a las mujeres como meros objetos de deseo esporádico. Trabaja como repartidor y tiene un anciano perro llamado Sánchez, al que dejan con el padre de Blas durante el viaje y éste lo mata tras una tabla intensa de ejercicios militares. ¿Un final trágico? Sí, ya que el animal bípedo que acabó con su vida, para deshacerse de él, lo tira por una alcantarilla.

–   Bárbara: Ex-novia de Solo al que invita a su boda en Galicia. En el fondo, no ha olvidado al que fuera su pareja y, hasta el final, da la sensación que ha pasado página y se casa con Carlos por amor y ante el planteamiento de una vida plena y una realización personal y profesional auténticas. Luego se descubre que está embarazada y no es todo oro lo que reluce.

En definitiva, es un relato en el que nadie consigue lo que desea y tienen vidas vacías. Se repiten fórmulas empleadas en “Abierto toda la noche”: sexo desmesurado y poco convencional, personajes indisciplinados que van dando tumbos por la vida, prostitución, adulterio… Lo que salva a este libro son los golpes de humor y la gracia con la que está escrito. Muestra los problemas de índole moral de los chicos de una manera sutil, sin que resulte un evidente e insufrible manual de psicología reciclado.

Por tanto, le doy un aprobado, otorgándole a Cuatro amigos 2’5 de los 5 posibles terronillos:

Sugar  Sugar  sugar

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